¿Que elegir? Macho o Hembra
Al momento de decidir tener un perro como mascota la elección de uno u otro sexo dependerá de las preferencias del nuevo propietario; es así como algunos optarán por una hembra, si su objetivo es la reproducción junto con la alegría de tener unos cachorros en casa y asistir al milagro de la vida y/o, por qué no decirlo, la venta de los cachorros si estos pertenecen a una raza específica. Sin embargo, no está de más decir que el tener una perra en casa no significa que obligatoriamente tenga que ser madre, ya que las hembras no ansían ser madres ni se les generará ninguna patología el que no tengan cachorros; todo esto pertenece al mundo subjetivo del propietario.
El objetivo de este artículo es conocer ciertas particularidades propias de los machos y las hembras, cosa que al momento de decidir tengamos más o menos claro qué factores conductuales y de salud están relacionados con el sexo de nuestra mascota.
Los machos:
Al momento de optar por un macho se debe saber que los individuos de este sexo tienden a tener un carácter más fuerte que la hembra, siendo además más impulsivos y territoriales. Por lo tanto exigen un trato firme (No confundir con golpes y maltratos), en especial aquellas razas grandes y dominantes como son el Pastor Alemán, Doberman, Pitbull, etc. En estos casos el propietario debe tener un carácter firme y ser autoritario, de tal forma de evitar que el macho trate de imponer su voluntad sobre ningún miembro de la familia. Los machos son más infantiles y traviesos, por lo que tenderán a mordisquear y romper con mayor frecuencia los objetos de la casa. Lo cual, según el punto de mira que se utilice podría tratarse de una ventaja. Por ejemplo en los casos de perros destinados para ciertos trabajos (Búsqueda de personas perdidas, drogas, etc.) en los cuales se busca que sean lúdicos.
La pubertad en los machos se presenta alrededor de los 8 a 9 meses de edad, aunque puede retrasarse en el caso de razas gigantes como el Dogo Alemán o Mastín, por ejemplo. Con la llegada de la pubertad aparecen comportamientos sexuales que resultan algo incómodos: Marcaje de territorio, montar a miembros de la familia menos dominante, etc. A pesar de que estos patrones de conductas son naturales en los perros, es así como el hecho de montarse entre machos forma parte del juego y desarrollo en machos jóvenes, no deja de ser molesto para los miembros de la familia cuando esta acción es dirigida hacia ellos. También existe el caso de machos que tienden a meter su hocico en las entrepiernas de las visitas, lo cual es bastante vergonzoso para estas personas y para los propietarios del animal. Sin embargo esta es una conducta normal, lo que sucede es que estos machos son dominantes y tienden a ver a las personas como sus congéneres y responde a la pauta que tienen los perros de olisquearse la zona anal en reconocimiento al encontrarse en la calle.
En resumen, los machos suelen relacionarse con las personas de la misma manera que innatamente se relacionan con otros perros y en ello no hay nada malo; no debemos olvidar que los perros son animales sociales, pero como es obvio estos son comportamientos que a las personas nos molestan e incomodan.
Dentro de los problemas de salud relacionados con el sexo, el macho puede presentar determinadas enfermedades de su aparato genital tal como la balanitis (Inflamación del glande del pene), prostatitis (Inflamación de la próstata), tumores de pene, prepucio y próstata, torsión testicular, criptorquidismo, etc. Esta última es una patología que se presenta en perros jóvenes, la cual consiste en la ausencia del descenso de ambos testículos. Este descenso ocurre bastante temprano, incluso algunos cachorros nacen con los testículos ya en el escroto. Aunque en algunos casos se puede presentar tan tarde como a los 6 meses. Si a la llegada de la pubertad sólo ha descendido un solo testículo en el escroto se considera un defecto grave denominado monorquidia. Tanto en la monorquidia y la criptorquidia el o los testículos retenidos tienden a atrofiarse y terminan tumorizándose, por lo cual es recomendable la extracción de este o estos a una edad temprana (menos de los 4 años). Finalmente debemos mencionar que ambas patologías son hereditarias por lo tanto estos perros no deberían ser reproducidos.

Las hembras:
Si de convivencia se trata, las ventajas de tener una hembra son evidentes: Por lo general las hembras son menos jerárquicas que los machos y presentan un carácter más amable, son dulces y apegadas al propietario y demás miembros de la familia. Son la mejor elección, en el caso de que deban convivir con niños pequeños o personas mayores, pues son más pacientes que los machos. Además, si es la primera vez que se tiene un perro como mascota, esta es la elección ideal, pues los errores en la educación que suelen cometer los propietarios primerizos, sumado al menor grado de dominancia de estas minimizan el riesgo de complicaciones de carácter en la edad adulta.
Debido al gran polimorfismo en las razas caninas, la pubertad en la hembra no tiene una edad fija para presentarse, ya que se ve influenciada por diversos factores como son la raza, el peso, talla y el régimen de vida a que es sometida. Normalmente se dice que las perras alcanzan la pubertad entre los 6 y 12 meses, siendo más frecuente que sean sexualmente activas entre los 8 y 10 meses.
En promedio una perra presenta dos celos al año con un intervalo de 6 a 8 meses, sin embargo se considera normal que la perra presente de tres a un celo al año, factor que también depende de la raza y/o tamaño de la perra. Estos celos pueden presentarse en cualquier época del año, sin embargo se tienden a distribuir principalmente en primavera e inicios del verano más que en otoño e invierno, lo cual tiene su explicación en que la naturaleza busca que los cachorros nazcan en una época de mejor supervivencia para ellos. Estos ciclos tienden a ser regulares y, a medida que la perra envejece, se va alargando el tiempo entre celo y celo de manera gradual, por lo tanto debemos mencionar que la perra no presenta menopausia.
Que la perra entre en celo podría tratarse de una desventaja cuando el propietario no quiere que se cruce, ya que debe estar súper atento al acoso de parte de los machos durante los paseos e incluso si la hembra se encuentra dentro de la casa y más aún si esta convive con un macho, pues el macho es capaz de olfatear a una hembra en celo a grandes distancias, incluso llegan a escapar y hacer guardia a las afueras de la casa de la hembra y hasta intentan entrar hacia donde está la hembra destruyendo todo a su paso o generando aullidos y peleas que molestan a las personas.
Existen ciertos trastornos que son propios de la hembra, los cuales se relacionan con su aparato reproductor, que entre otros están, los ciclos estrales anormales, alteraciones hormonales, retardo de pubertad, hiperplasia vaginal, prolapso vaginal, vaginitis, vulvitis, complejo hiperplasia endometrial quística-Piometra (HEQ-P), tumores mamarios, etc. El complejo HEQ-P y la preñez psicológica son las patologías más habitualmente vistas en hembras. El primero consiste en un engrosamiento de las paredes uterinas, con la secreción de sustancias nutritivas (encargadas en la nutrición inicial de los óvulos fecundados), las cuales pueden verse contaminadas por bacterias que ascienden desde el genital externo hacia el útero. Esta patología puede ser mortal cuando no se toman las medidas adecuadas de tratamiento, debido a que se puede generar una septicemia o, dicho de otra forma, el paso de bacterias desde el útero al torrente sanguíneo, desde donde se diseminan a otros órganos, generando un compromiso general de la perra. Esta enfermedad se presenta de 3 a 6 semanas después de un celo, manifestándose con anorexia, fiebre, apatía, polodipsia (aumento en la ingesta de agua) y poliurea (orinar mucho). La falsa preñez, preñez psicológica o seudociesis, se trata de una alteración del comportamiento mediado por hormonas, principalmente prolactina, la cual hace que la hembra exhiba un comportamiento materno y signos físicos de gestación, sin estar en estado de gravidez e incluso sin haber estado en contacto con macho alguno. Esta patología, normalmente no genera alteraciones en la fertilidad futura, ni tampoco predisposición a otras enfermedades reproductivas.
Para concluir debemos mencionar que tanto machos como hembras pueden, indistintamente, ser buenas mascotas; siendo importante comprender que nuestro rol como propietarios es, además de entregarles alimentación, cobijo y cariño, tomar conciencia en una tenencia responsable y plantearnos la esterilización de machos y hembras como principal método de control de población de perros vagos; signo de responsabilidad y de verdadero cariño hacia los animales.
Escrito el 28 Apr 2010 por Médico Veterinario

 

 

     

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